Viajes de intercambio: llegar al país de destino

En primer lugar no esperes nada, ni te hagas ideas de cómo va a ser tu vida en el extranjero porque nada será como lo imaginás. A pesar de que uno pueda contarte su historia personal, nunca va a ser igual a la tuya.

Cuando emprendemos un viaje de intercambio es porque todo comenzó con el sueño de vivir una experiencia diferente, de ver cómo vive la gente en la otra punta del mundo o simplemente por las ganas de cambiar de aires, aprender un idioma nuevo y encontrarnos con una nueva versión de nosotros mismos.



Vivir con una familia anfitriona, como sucede en el programa AuPair, supone un proceso de adaptación y parte de la adaptación es entender que no estamos en nuestra casa y que, aunque seas mayor de edad, tenés que comunicar tu rutina a los padres, debés seguir las reglas de la casa y no llevar a desconocidos sin permiso previo. No olviden que ellos no nos conocen y nos están aceptando en su casa y con sus hijos, entonces se merecen saber qué hacemos y donde vamos.


Lo que recomiendo es hacer un cuadro de horarios, un “schedule”, donde figure el horario que los hosts te dieron para estar con los niños, y en el mismo horario agregar tus actividades. Así, si hay una emergencia, ellos pueden ubicarte.


Desde mi punto de vista la intención no es controlar sino poder organizarse. No se olviden que tanto los europeos como los estadounidenses son en general mucho más organizados que los latinoamericanos y les incomoda no poder organizarse cuando nosotros cambiamos arbitrariamente la rutina.

Por ejemplo, con mi primer familia en Alabama, USA, teníamos el horario semanal colgado en la heladera y todos los domingos a la noche lo organizábamos con mi host mom. Ese día ella me comunicaba si habían cambios en los horarios, cuáles eran mis días libres o si habían actividades determinadas que los niños tenían esa semana. Yo, por mi parte, anotaba si tenía algún evento o viaje planificado para que ellos tuvieran una idea de dónde iba a estar yo en caso de emergencia.



Parte de la adaptación es también respetar los horarios de la casa. Si la cena familiar es a las 6:30 o 7:00 así será para Uds. también. Los argentinos o españoles, acostumbrados a cenar tarde, deberán adaptarse. El tema del dinero es importante también. Recuerden que en el programa Au Pair no se puede demandar un aumento de salario. Tanto esto como el resto de los beneficios está estipulado por el gobierno y solo ellos pueden cambiar las reglas.


En Europa el salario varia entre 300 y 340 euros al mes y en EEUU es alrededor de 800 dólares. Recuerden que el país de elección no nos debe nada. Por el contrario, nos acaba de dar una oportunidad para poder vivir, trabajar y estudiar por un año en su país con muchos beneficios, uno de los cuales será el peso de esta experiencia en nuestro CV, que nos abrirá nuevas puertas laborales. Entonces focalicen en esta oportunidad y no se concentren en cada detalle menor. Por supuesto, si hay algo que les parece injusto o que no es lo acordado hablen con su asesor en su país de origen. Este les indicará si están equivocados o no y ayudará a resolver el tema u organizará un cambio de familia. Respecto al salario puede haber excepciones, pero tiene que ser propuesta por la familia y no debe superar cierto monto.


Si te toca vivir con la familia aprenderás más el idioma. Siempre comparte tus proyectos, inquietudes y actividades con la familia, eso te permitirá integrarte más y ellos se sentirán más tranquilos. Recordá que somos nosotros quienes decidimos vivir una nueva experiencia y parte de esa experiencia es aprender a adaptarnos mientras que a la familia le corresponde darnos tiempo para la adaptación. Cada familia es diferente. Ahora aprovecha este intercambio para aprender nuevas cosas.

Preparate y anticipá los problemas. No esperes a que ellos lleguen con un planteo o una queja, trata de ir siempre vos a ellos. Si tienes un problema o hay algo que no entendés hablalo, la conversación es la base de toda buena relación. Una vez por semana sentate con ellos y preguntá cómo te fue en la semana, si hiciste algo con lo que ellos no están a gusto o realizaste alguna actividad diferente a lo que ellos esperaban. Recuérdales que vienes de otra cultura y que estás 100% dispuesto a adaptarte pero que necesitas el apoyo de ellos para lograrlo y que hablen con vos para sea más fácil tu adaptación.


Poder adaptarse es una habilidad crítica en cualquier momento de la vida, aprovechá para practicarla. Si realmente no fuese posible la adaptación entonces hablá con tu agencia. No tengas miedo de cambiarte pero tené que cada país es diferente. En el caso de EEUU, si tras 15 días no conseguiste familia la mayoría de las agencias te manda de regreso y si sos hombre es aún más difícil conseguir un lugar de reemplazo, por eso siempre el mejor camino es tratar de lidiar con el problema.

Las primeras semanas pueden ser duras. Después de la adrenalina del viaje y la acogida de la familia la vida cotidiana sigue para ellos. ¿Y vos dónde quedás? ¿Te quedás encerrado en casa sin hacer nada? A la mayoría les toca vivir en ciudades pequeñas o pueblos relativamente lejos de todo y las primeras semanas pueden ser difíciles. No tenés amigos, los padres no pueden ocuparse de ti porque tienen que trabajar y los niños van a la escuela. No te desesperes, buscá alternativas. Buscá en internet todo lo que se puede hacer en la zona. Inscribite en un curso de arte o en un gimnasio además de tu curso de idioma. Buscá actividades nuevas y amistades que te ayudarán con la adaptación. A veces es más sencillo integrarse y hacerse de amigos en lugares pequeños dónde la gente se conoce mejor que en ciudades masivas.


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