A Copenhague con mi amigo tailandés


Nyhavn, Copenhague

Mi historia comienza en Heidelberg, una pequeña ciudad ubicada en el centro-oeste de Alemania. Estaba haciendo un curso y tenía un fin de semana largo para irme de paseo. Una noche, cuando salimos a tomar algo con los compañeros del curso, les pregunté a todos quién me quería acompañar en un viaje en coche. Chalapán, un muchacho tailandés que conocí en el curso levantó la mano. La idea era visitar a Dinamarca así que un viernes de septiembre de… hace ya mucho tiempo, me dispuse a partir a las 8:30, quería salir temprano porque había unas cuantas horas de viaje pero cuando estaba lista para ir a buscar a Chala, la dueña del hotel donde me quedaba me dijo que me tenía que cambiar de cuarto y luego de la mudanza tuve que esperarla como una hora para que me diera el importe de los gastos. Esto me demuestra que aun cuando pongo mucho empeño en salir temprano para llegar puntual no me sirve de nada. Por fin salimos en auto directo a Copenhague. Recuerdo que mi amigo quería manejar, pero muy dulcemente le dije “NO”. Es que el muchacho había adquirido su permiso ya de grande y viajar a 120 km/h ya era muy fuerte para él.


Volviendo al viaje, me encanta manejar pero no me gusta perder tiempo. Es decir que me gusta salir y meterle derecho hasta el destino final. Pero esto no fue posible porque salimos tarde, el tráfico era espantoso -parecía la ruta de Buenos Aires a Mar del Plata en plena temporada-, y también por el hecho de tener un individuo muy carismático pero con otra cultura. Creo que aunque el kilometraje hubiese sido corto de todas maneras hubiese sido el viaje más largo de mi vida. Si bien de por si teníamos un largo recorrido Chala ayudó a que este se hiciera el doble de largo porque me hacía parar cada hora ya sea para ir al baño o para comer, aunque realmente no lo necesitara. Parecía tener el metabolismo de un colibrí, si no comía cada 30 minutos se desvanecía. Además compraba la comida mas olorosa posible, era de terror. El coche olía a puchero, mandarinas, salchichas, ajo y cebolla. ¡Ah! Y no nos olvidemos las charlas constructivas sobre amor. Según Chala, en Tailandia, por lo menos hasta entonces, las parejas no se podían besar más que dentro de una discoteca y tan solo en el momento que se encendían las luces, indicando que ya se tenían que ir. La verdad me parecía muy triste que una cultura tan avanzada en tantos aspectos tuviera este tipo de rechazo a una simple manifestación de cariño. Chala tenía alrededor de 30 años y le había dado a su novia solo un pequeño beso en la boca. Así que pasamos todo el viaje hablando de las diferencias culturales entre oriente y occidente.


Entre el tráfico, la tensión del manejo, el olor y algunas de sus preguntas ingenuas yo sentía que iba a saltar por la ventanilla. Después de haber pasado por la exquisita tortura china del tráfico por fin estábamos llegando a la frontera con Dinamarca. De pronto siento un ruido muy extraño sobre la carretera, como un “pufffff”. Miro por el retrovisor esperando enterarme quién sería era el pobre infeliz que había sufrido algún problema y veo que un pedazo de rueda se había independizado de un coche y se alejaba rodando solito por la ruta, quizás para fundar la república de Ruedastán. El problema es que era nuestro coche y era nuestra rueda. Bueno, ex rueda. Pude controlar el pánico y pensé “¡¿y ahora qué hago?!”. Muy tranquilamente le dije a Chalapán que no se asustara pero que estábamos en proceso de quedarnos con sólo tres ruedas y que iba a bajar la velocidad lentamente para estacionar sobre la banquina. Chala estaba blanco y se puso muy nervioso hasta que frenamos.


Cuando revisamos el daño, la goma estaba destruida. Nos miramos y juntos dijimos “no pasa nada, sacamos el cricket y cambiamos la rueda” pero el entusiasmo duró poco. Cuando me entregaron el coche no presté atención a la ubicación del cricket y encima nunca en mi vida había necesitado usar uno. No pude encontrarlo en ningún lado (en realidad había uno pero estaba guardado en el capó. ¡¿A quién se le ocurre guardarlo, mas bien esconderlo, en el capó?!).

Mientras tanto Chalapán estaba parado al costado de la ruta con las manos extendidas haciendo movimientos laterales para que alguien frenara. Lo más triste era que no pasaba ni un perro. Hasta que finalmente apareció una van blanca viejita y totalmente cerrada, con las ventanas pintadas, que frenó para ayudarnos. De ella se bajó un hippie tan hippie que me hizo revisar el calendario para confirmar que no habíamos viajado a 1967. El chico no hablaba ni una palabra de inglés pero bueno, con señas se entiende la gente. El muchacho sacó su cricket de la parte trasera de la van. Cuando la abrió me quería morir, se me abrió la boca como en las caricaturas en dónde al personaje se le cae la mandíbula hasta el piso. Eso no era una van, era el maletín de Mary Poppins o la cabeza de uno de los personajes de los dibujitos de los Globetrotters, que sacaba todo aquello que te podés imaginar. Era la caja de Pandora. Igual el muchacho fue un genio, nos cambió la goma en una patada. Chala no quería que yo moviera ni un dedo porque soy una princesa pero él lo único que sabía hacer era sostener la rueda así que el hippie hizo todo solito. La goma estaba hecha añicos, yo no lo podía creer. Solo quedó la taza. Dicen que es muy peligroso sufrir ese tipo de accidente a alta velocidad pero es probable que nuestro ángel guardián estuviera prestando atención ese día porque estacioné sin dificultades.


Continuamos viaje, aunque Chalapán seguía haciéndome parar cada 2 horas máximo, para comer o ir al baño, y yo estaba loca porque no llegábamos. Además de los olores espantosos a comida el señor iba, y perdonando la expresión, eructando y escupiendo todo el camino, algo perfectamente normal en Tailandia, así que no le daba nada de vergüenza. Claro, después de todo lo que iba comiendo cómo no querer hacer eso. Al menos el exceso de gases salía únicamente por el extremo superior. Uno de los temas favoritos de charla en el viaje era que cuando uno era estudiante y no tenías dinero, lo usual era viajar con un grupo de amigos y compartir todo. Es decir, la comida más barata y dormir en el auto, en la plaza, en una estación de tren o 6 todos apretados en un cuarto. Cuando le comentaba esto le hacían chispa los ojos a Chala y creo que soñaba con compartir el mismo cuarto conmigo porque nunca había tenido una experiencia similar.


En todo me daba la razón porque según él, la mujer es la que tiene que decidir. A mi me parece que si vamos dos, decidimos dos y si vamos veinte decidimos veinte. Fueron 10 las horas de viaje junto a este individuo y yo no veía la hora de irme a dormir. Para que puedan observar el viaje en un mapa, les indico por las ciudades que pasamos. Salimos de Heidelberg pasamos por Mannheim, Kassel, Hannover, Hamburg, Schleswig (Alemania), Lundeskov y Odense (ya en Dinamarca), por la cual pretendía hacer el camino de regreso ya que mi idea era visitar Dinamarca por completo. Pero parece que este no era nuestro destino.

Y ahora algo genial nunca antes visto. Llegamos al puerto de Nyborg y pagamos un peaje que se nos hizo un poco caro. Resulta que era para subirnos al barco con auto y todo. Lo extraordinario no fue eso porque en aquella época ya existía BuqueBus para viajar a Uruguay con auto y todo, sino la organización. Presentamos pasaportes y documentos del auto en la caseta de la entrada donde nos cobraban los pasajes, pagábamos ahí mismo y luego derecho al barco. No hubo que esperar ni nada. ¡Qué maravilloso viaje! Un paisaje nunca antes visto. También las caras de las personas son muy variadas, los rasgos y hasta la ropa tienen un toque de distinción. Por fin ya estábamos llegando a København (el nombre original de Copenhague en danés, así lo pueden ver en algunos mapas).


Elegí el primer hotel que se me cruzó en el camino porque ya no daba más, el viaje había sido eterno. Bajamos los dos y pregunté el precio pero Chala dijo que si para mi estaba bien para él también. Pedí dos cuartos porque yo no quería saber nada después de la cara que me puso Chala cuando le conté que en general compartíamos cuartos. Cuando pregunte si tenían cuartos disponibles para esa noche el recepcionista me dijo que sí y le aclaré “dos cuartos”. El recepcionista se extrañó mucho por esto, no entendía nada. Chala debe haber soñado que dormiríamos en el mismo cuarto. Quiero que se entienda que esto no tiene nada que ver con algo mas allá de la amistada. Chala es muy respetuoso e inocente (ya van a ver la inocencia de este amigo más adelante). Chala era muy caballero, quería pagar todo él, decía que mi dinero lo tenía que ahorrar. Me ofreció muchas veces manejar pero yo no lo dejaba ni loca. Era muy dulce, me llevaba todas las cosas, era el caballero ideal. Hombres como estos ya no hay. Por lo menos hasta ese momento así pensaba yo.


København deriva de “Køpmannæhafn” que significa mas o menos “puerto de mercantes”. No existen palabras para describir Copenhague. Es una pequeña pero maravillosa ciudad norteeuropea llena de canales. Muchos la llaman la Venecia del norte. Es una ciudad muy cosmopolita con gente de diferentes orígenes y, a pesar del clima y del intenso invierno, la ciudad siempre es deslumbrante. Es un sitio lleno de vida. Los daneses son muy buena onda, todos hablan inglés y hay muchas cosas lindas para visitar. Es una de las ciudad que hay que visitar al menos una vez, no te la pierdas.

Christiansborg Palace

Jardines Tivoli, un parque de diversiones que data de 1843. Christiansborg Palace, un palacio precioso que tiene mas de 800 años y que hoy alberga al Parlamento. El Museo Nacional de Dinamarca alberga una enorme colección de historia danesa. La Galería Nacional contiene una amplia muestra de arte danés desde 1700, además de otras cosas maravillosas. Nyhavn es un área que solía ser no muy bonita pero ahora, con las casitas de colores, sus restaurantes y cafés es una parte encantadora de Copenhague. Vean la estatua en memoria a los marineros caídos en la Segunda Guerra Mundial y un museo de barcos. Desde aquí salen barcos de paseos turísticos y también con destino a Suecia. La Torre Redonda (Rundetårn) tiene 36 m y fue construida como observatorio en 1642. Amalienborg Castle, un palacio precioso y que toma su nombre de la princesa Sofia Amelie. Strøget Shopping Mile es una zona de compras súper bonita con cafés y boutiques de todo tipo, y marcas muy famosas como H&M y ZARA. La estatua de la Sirenita es un ícono de la ciudad. Town Hall, construido entre 1892 y 1905, con una mezcla arquitectónica de estilo renacentista italiano y estilo medieval danés. Christiania es un pueblito que tiene sus propias reglas y no te lo podes perder. Bakken es otro parque de diversiones pero es el mas antiguo del mundo: aunque sea imposible de creer este ha sido un lugar de entretenimiento desde 1583. Hay muchas cosas muy interesantes para ver, no dejes de descubrirlas.

Strøget

Después de visitar Copenhague nos dispusimos a partir. El objetivo era ir a Odense, como dije anteriormente, via Ringsted y Korsar pero el copiloto, aún teniendo como único trabajo ser el GPS, se equivocó y tomó la vía recta en dirección a Naestved. “Bueno Chala, fíjate que ferry tenemos que tomarnos para ir a visitar una isla muy bonita que hay por aca” le dije. Nos tomamos el ferry pero notamos que tenía un Free Shop, algo que sólo aparece cuando se pasa a un país diferente. Eso nos olía raro pero como no hablábamos ni danés ni alemán era complicado y nos daba vergüenza preguntar en inglés (porque éramos dos giles). Cuando nos dimos cuenta que definitivamente íbamos a otro país lo quise acogotar a mi amiguito. No sabíamos si íbamos a Alemania, Suecia o Rusia. Teníamos todas esas posibilidades abiertas. Finalmente se me ocurrió ir a la oficina de cambio de moneda, que tenía un mapa de rtuas, donde pregunté qué ruta específica estábamos tomando (me pareció menos tonto). Así me enteré que esa noche llegaríamos a Travemünde, uno de los puertos más cercanos de Hamburgo, así que fue ahí (Hamburgo) donde decidimos ir a pasar la noche.

Una vez que tocamos tierra en emprendimos el camino a Hamburgo. Nuevamente Chala tenía ganas de ir al baño apenas empezamos el viaje en coche (¿porque no fue al baño en el barco? Misterios de la vida). Por suerte aguantó hasta llegar a destino pero no podíamos parar en ningún lado y el Chala solo quería un baño. Si no tomara tanto no necesitaría ir tanto al baño. Vamos, no digo que no beba nada pero si estás en un viaje, tenes ganas de ir al baño pero pocas posibilidades de encontrar uno, tal vez sea buena idea dejar de ingerir líquidos por un rato, no?

Travemünde

Ya que hablamos de Hamburgo, un poco de historia. Hamburgo está situada al norte de Alemania y es conocida por ser la ciudad con el puerto más grande del mundo. Es la segunda ciudad más grande del país después de Berlín y sus orígenes se remontan al siglo IX, cuando Carlomagno ordenó construir el castillo principal. En su escudo aun puede verse el castillo de Hamburgo con las puertas abiertas, que simboliza a la ciudad como "" (“puerta al mundo”).


Finalmente paré en doble fila en un McDonald´s en medio del centro de la ciudad y mientras Chala iba al baño un policía se me acercó. Me habló en alemán y yo en esa época lo único que sabía decir en alemán era “chocolate, agua y tarjeta de teléfono”, mis 3 elementos de supervivencia. Miré al cana con mi mejor cara de extranjera perdida, como diciendo que no entendía nada, y me preguntó si hablaba en inglés. Pensé en simular que solo hablaba un dialecto muerto del imperio de Mansa Musa pero preferí decirle que sí, que hablaba inglés y pudimos entablar conversación. Los alemanes son duros con la aplicación de las leyes pero muchos tienen debilidad por las latinas, así que con la sonrisa en la cara le conté todo lo que nos había pasado y como es que habíamos llegado a Hamburgo. En eso llegó Chala, el poli se apiadó de mí y nos dejó ir. No sé si fue por mi sonrisa encantadora o mas probablemente por mi relato conmovedor.

Hamburg

Empezamos a buscar un hotel pero todo estaba ocupadísimo. Yo no quería saber nada de compartir cuarto porque ya había detectado que la cultura tailandesa es muy distinta a la nuestra y no sabía que esperar. Los hoteles estaban muy llenos pero finalmente encontramos uno (Hotel Europäischer Hof) que tenía dos cuartos simples. Yo estaba feliz. Nos fuimos a dormir y le dije a Chala que nos veíamos para desayunar a las 8 AM. Lo que no sabíamos es que precisamente esa misma noche cambiaban el horario en toda Europa. Chala se despertó a las 6 AM pensando que todavía eran las 7 AM. Se vistió y bajó a desayunar a las 6:30 AM. Lo echaron y le dijeron que vuelva más tarde, que era muy temprano. Confundidísimo fue a despertarme para avisarme que había algún problema con el desayuno.


Aquí viene lo de que Chala era muy inocente. Le abrí la puerta, le dije que iba a seguir durmiendo un rato y él se quedó. Trató de mirar la tele, no pudo y se quedó sentado en un sillón, como admirándome. Yo creo que cuando pudo les contó a sus amigos de Tailandia que “durmió” con una chica. Esto no es una burla porque Chala sigue siendo un gran amigo, pero con estos detalles quiero mostrar las diferencias culturales. Algo que para mi era completamente normal para él era una hazaña. Nunca se le pasó por la mente algo mas que amistad porque me atendía como si yo fuera su hermanita y cuidaba de mi todo el tiempo.


Bueno por fin me levanté, lo mandé a desayunar así me cambiaba y luego de llenar el estómago partimos. Dimos una vuelta por la ciudad visitando las cosas más importantes.

El lago en el centro único en su género, rodeado por tres avenidas, con edificios elegantes, entre ellos dos de los hoteles con mayor tradición. Desde este lugar podíamos divisar varias torres de Iglesias, cuya parte superior está cubierta de láminas de cobre que han ido adquiriendo un color verde con el tiempo. Muy cerca se veía el Ayuntamiento, que es un edificio construido en Estilo Nórdico. Otro atractivo turístico es el Puerto, que es por cierto el más grande del mundo y se puede recorrer en embarcaciones de diversos tamaños con duraciones prolongadas. En la zona portuaria hay numerosos Canales en cuyos lados se encuentran los viejos almacenes. Estos edificios se habían dejado de usar a causa de los contenedores y están siendo reciclados y reacondicionados para viviendas y otros usos, tal como se hizo en Puerto Madero más tarde. Cerca del puerto se encuentra el Barrio Marinero, donde están los clubs y bares nocturnos. También visitamos su Jardín Botánico diseñado como un parque. En aquel momento yo estaba molesta porque hicimos un viaje tan grande y no pude visitar todo lo que quería de Copenhague y Dinamarca. Lo único que sé es que gracias a este amigo maravilloso tuve la suerte de conocer no solo Copenhague sino también Hamburgo, bellísima ciudad, pues si no lo hubiese hecho en ese momento nunca habría tenido la oportunidad.

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